EVOLUCIONARIOS.

EL SEGUNDAZO : UN MANTRA EVOLUCIONARIO

Nuestra generación ha sido tildada de muchas cosas, sin embargo, somos también responsables de ciertas revoluciones que van mucho más allá de un hashtag viral.

Por Diana Lunareja

-Ey, ¡qué camisa tan divina!
-Gracias, ¡Valió solo 5 mil pesos! ¡Un segundazo!

Este es un cruce de palabras común en mi vida. Desde que tenía 20 años, salía los fines de semana a la Minorista, una plaza de mercado clásica en el centro de Medellín, donde me esperaban montañas de ropa usada con ganas de una segunda vida. Camisas hawaianas, faldas de seda y vestidos de flores ochenteras se escapaban conmigo por unos pesitos, sin mucho regateo, y se han convertido en los temas de conversación cada vez que otra mujer se me acerca curiosa, a ver de dónde saqué mi look.

Han pasado 10 años y esas charlas han cambiado mucho de tono: antes era confusión y un poquito de asco, pensando en esa ropa untada de otro o llena de “malas energías”. Hasta raro les parecía a muchos que presumiera del precio, como si uno tuviera que sentir vergüenza de un buen gangazo. Hoy es otra cosa, menos mal. Ya la gente que admira esa ropa inusual se entusiasma cuando les cuento sobre su origen: “¡A la próxima me tienes que llevar a comprar allá!”.

Los que le perdieron el miedo a la moda de segunda mano comparten generación conmigo. Nos tocó una economía más difícil, un horizonte de desempleo y una moda que clasifica a la final en el campeonato de industrias más contaminantes. Entonces los jóvenes nos volvimos recursivos, creativos, flexibles, y emprendedores. Evolucionamos para encontrarle oportunidades a la falta de oportunidades.

Por eso fue que esta generación se enamoró de los segundazos. Además de ir a la plaza a buscar entre montañas de ropa (algo que de pronto era solo parche mío), comenzamos a navegar páginas donde otros jóvenes vendían su clóset para sacarse un ingreso extra. Incluso llegamos a celebrar trueques y swap parties donde todos llevaban las prendas que ya no querían para poder picar de lo que llevaron los demás.

Según un estudio realizado por la tienda online de moda usada Thred Up, 40% de jóvenes compraron prendas usadas el año pasado, más que cualquier otra generación de menos de 45. Entre las razones para comprar ropa de segunda, el 35% de este demográfico indicó motivos ambientales, mientras que la misma razón solo motivó al 27% de los demás participantes.

Además de comprar moda usada para ser más responsables con el ambiente, aprendimos a aprovechar lo que ya tenemos, con técnicas como el upcycling: el proceso de convertir materiales de desecho en otros objetos, mucho más valiosos. Somos la generación del Do It Yourself, valiéndonos de Pinterest y toda nuestra creatividad para desarmar t-shirts rotas y armar tops ajustados o lograr que la camisa XL que le robamos al papá se volviera una falda con un toquecito grunge.

Mejor dicho, los segundazos son solo un pedacito de la transformación de la cultura evolucionaria hacia una moda más sostenible.

THE FASHION REVOLUTION
El 24 de abril de 2013, una fábrica textil colapsó en Bangladesh, revelando las precarias condiciones de miles de personas que producían prendas de moda. Después de esta tragedia, nació el movimiento Fashion Revolution, una iniciativa dedicada a promover las prácticas transparentes en ese negocio. “¿Quién hizo mi ropa?” es la pregunta viral que resuena en redes todos los 24 de abril, cuando personas en cada rincón del mundo cuestionan a sus marcas favoritas, invitándolas a procesos más gentiles y justos con las manos que les confeccionan. No es solo activismo de hashtag, amigos, son podcasts, publicaciones, cursos gratuitos, eventos globales y hasta visitas al parlamento europeo, para promover legislación más responsable.

NEGOCIOS QUE EVOLUCIONAN
Esta generación recursiva aprendió pronto que no encajar en el proyecto de otros solo era una invitación a crear sueños a su medida. Como verdaderos evolucionarios, nuestra generación se apoya en sus propios valores para forjar nuevos emprendimientos: economía colaborativa, negocios flexibles, y compromiso sostenible, visiones hechas para transformar el mundo de la moda.

La marca suiza Emyun utiliza lana como materia prima, garantizando procesos responsables y libres de crueldad contra las ovejas. Convierten la lana en tejidos durables y fáciles de cuidar, que solo requieren enjuague con agua fría durante las primeras lavadas, evitando así mayor contaminación por el uso de jabones. Otras firmas como Ministry of Supply crean prendas longevas en apariencia y calidad, para disminuir los desechos textiles. En Medellín, Biónica le pide a sus clientes donar la etiqueta del producto para reutilizarla y reducir su consumo de papel.

En el estudio de Thred Up, también mencionan que un 77% de consumidores jóvenes prefieren comprar a marcas responsables con el medio ambiente, una exigencia que las marcas más potentes del mundo no han podido ignorar, buscando reducir su consumo de recursos naturales y su desecho de sobrantes. Adidas está creando calzado con plástico recogido del mar, igual que Levi’s, que mezcla plástico con denim reciclado. Por su parte, H&M ofrece servicio de reparación de productos para prolongar su uso y, al igual que Zara, reciben las prendas que ya no queremos “para darles una nueva vida”.

Así las cosas, pareciera que ahora prácticas como adquirir segundazos son algo importante en el mundo de la moda. Tal vez es que las grandes marcas están aprendiendo de nuestra generación que desde hace años le apuesta a evolucionar haciendo cosas tan sencillas como darle otro chance a la ropa usada.

Y así quizás si alguien les vuelve a pregunta un día con desconcierto, cómo me lo hacían a mí cuando me preguntaban sobre mis hallazgos de segunda, qué tiene que ver comprar rompa vintage con evolucionar le puedan enumerar algunas de la siguientes razones: pensamiento colectivo, discernimiento social, compromiso medioambiental, fair trade. Básicamente el ABC de un evolucionario. Quizás, más bien la pregunta que se le podría hacer a aquel incrédulo, como si se tratara de una llave de Aikido, podría ser ¿y si eso no lo es, según usted qué es evolucionar?


ARTÍCULOS DESTACADOS.

Volver al inicio